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Los chevrones de André Citroën

viernes, noviembre 26, 2010

Hoy toca hablar de André Citroën. De todos los personajes que han dado forma a la historia del automóvil, él quizá sea uno de los más emblemáticos, tanto por su extraordinaria capacidad organizativa y gestora como sobre todo por su aplicación de innovaciones tecnológicas (la tracción delantera, el bastidor autoportante, la suspensión hidroactiva, el engranaje helicoidal doble) y la creatividad de gran parte de sus modelos (el Citroën Kegresse, el DS o “Tiburón”, el “2 C.V.”, el Mèhari, el CX, etc.) e incluso de su forma de publicitarlos (también fue un pionero publicitario). Cabe destacar su filosofía, basada en ser útil, en facilitar la vida a los demás, principalmente a partir de lo que fabricaba, pero también en relación a cómo lo fabricaba (al parecer su política de beneficios laborales fue bastante avanzada en su época).

André Citroën nació en 1878 en París y desde muy pequeño se apasionó por el lado más creativo e innovador de la tecnología, se dice que en gran parte por “culpa” de las obras de Julio Verne. Eso le ha hecho pasar a la historia por ser el fundador de una de las empresas más innovadoras (y por ello importantes) del mundo del automóvil, lo cual no deja de ser curioso porque André Citroën era un hombre entregado a la tecnología en general pero no era un especial amante de los coches (de hecho parece que no le gustaba mucho conducir), hasta el punto de que se podría llegar a decir que fabricar coches ha sido para él casi una simple casualidad lógica: fue lo que en 1919 entendió que, de todo lo que necesitaba usar la gente tras la guerra, mejor podría fabricar él, gracias a que años antes trabajó en una empresa de automóviles (como ingeniero de gestión de producción, no como diseñador de coches).

El actual logotipo de Citroën, formado por dos galones o “espigas” conocidos como “los dos chevrones”, procede de una de las primeras innovaciones tecnológicas del propio André (derivada de algunas ideas que obtuvo de algún pariente polaco): el engranaje helicoidal doble o “Herringbone”. André Citroën patentó a principios del pasado siglo este tipo de engranaje, cuyos dientes tienen la forma en “V” del actual logotipo de la marca francesa. Su principal ventaja respecto a otros existentes hasta el momento, aparte de su funcionamiento silencioso y suave, es que son capaces de soportar cierta carga axial, es decir, de algún modo tienden a funcionar “rectos”, sin “salirse” o desplazarse lateralmente entre sí, lo cual parece que les dio cierta utilidad en turbinas de vapor de uso marino de la época. La fabricación de este tipo de engranajes, con gran éxito, fue la primera actividad profesional de nuestro protagonista.

Ya en el mundo del automóvil, el principal logro de Citroën quizá sea la idea de aplicar por primera vez la tracción delantera y el bastidor autoportante a un coche fabricado en serie, o dicho de otro modo, fue el primero que fabricó un coche probablemente como el tuyo. Tracción delantera es el esquema según el cual son sólo las ruedas delanteras las que transmiten la fuerza del motor al suelo mientras que las traseras simplemente “se dejan llevar”: este esquema destaca respecto a la propulsión trasera por su gran eficacia con menor consumo de combustible y menor coste de fabricación. Por otra parte, bastidor autoportante (o monocasco) es una forma de construir un coche basada en el empleo de ligeras chapas moldeadas cuidadosamente diseñadas y pegadas o soldadas entre sí sobre las que se atornillan todos los demás componentes, en contraposición a la forma tradicional con un sólido chasis sobre el que se atornilla todo (incluyendo los paneles de la carrocería): omitiendo el pesado chasis se obtiene un importante ahorro de peso y, curiosamente, una rigidez estructural muy superior.

Esta arquitectura mecánica, que es la más extendida (casi calcada) entre los automóviles actuales gracias a su eficiencia, fue introducida en el Citroën Traction Avant de 1934, modelo de hermoso diseño y alta tecnología cuyos altos costes de desarrollo provocaron una grave crisis económica en la marca que sólo pudo superarse tras la absorción por parte de la compañía de neumáticos Michelin (que era el principal acreedor en ese momento). Se dice también que el desarrollo de este modelo afectó a la propia salud de André Citroën, que murió tan sólo un año después (oficialmente fue debido al fulminante cáncer de estómago detectado justo tras su abandono de la compañía). A pesar de todo, este modelo se fabricó durante 23 años; todo un récord.

Desde el punto de vista organizativo, André Citroën fue un gestor extraordinario, que quizás inspirado en el mítico Henry Ford (cuya fábrica visitó en 1912) obtuvo espectaculares incrementos de productividad en todas las organizaciones por las que pasó: Automóviles Mors primero y Citroën después, y el propio ejército francés durante la 1ª guerra mundial, donde consiguió asegurar la fabricación de municiones a partir de escasos recursos hasta el punto de que se le encargó organizar el abastecimiento general de armamento u otras cosas como los servicios postales militares o incluso el racionamiento del pan en París durante la guerra.

Citroën actualmente forma parte del grupo francés P.S.A., liderado por Peugeot y que abarca varias marcas actuales más y muchas otras ya desaparecidas, siendo uno de los principales grupos automovilísticos del mundo. Aún hoy, Citroën sigue siendo conocida por sus creativos diseños y sus propuestas tecnológicas de vanguardia.

Y no, yo no tengo nada que ver con Citroën. ;-)

Bibliografía:

Categories: motor